jueves, 8 de abril de 2010

Decálogo de la honestidad: una reflexión necesaria




1. La persona íntegra vive lo que predica y habla lo que piensa.
2. La honestidad consiste en decir toda la verdad a quien corresponde, de modo oportuno y en el lugar correspondiente. Decir la verdad no implica ser irrespetuoso con nadie.
3. La persona íntegra, además, es auténtica. Hay coherencia entre lo que hace y lo que debe hacer, de acuerdo a sus principios. Vive auténticamente como un ser humano.
4. La persona que miente (por engaño, exageración, precipitación al hablar, etc.) se hace un daño a sí misma. La mentira es autodestructora; siempre se paga.
5. Mentir para dañar a alguien voluntariamente es una injusticia.
6. Ser justo es dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde; derechos, reconocimiento y gratitud.
7. La falta de integridad se quiere justificar diciendo que todos actúan así, o que es la única forma de salir adelante, es necesario vivir según los principios, aunque esto suponga ir “contra corriente”.
8. Ser honesto es ser transparente; Es necesario desprenderse de las máscaras que el ser humano se pone para defenderse, para ocultar sus inseguridades o miedos. El recelo, la agresividad, las apariencias, son algunas de estas máscaras.
9. Una falta de honestidad, de veracidad, es aparentar una imagen que no corresponde con la realidad. Por ejemplo, aparentar virtudes que no se tienen.
10. Preocuparse excesivamente por “el qué dirán”, aparte de mostrar inseguridad en uno mismo, es una falta de sencillez. También lo es justificarse o excusarse.
Que implica la honestidad en la familia:

  1. Tratar igual a los miembros de la familia, amigos y vecinos

  2. Democratizar las mismas reglas que se implementan en el hogar


    Portarnos adecuadamente, aún cuando estemos solos.

  3. Mostrar actitudes saludables: de alimentación, prevención de accidentes, adicciones a favor de otros y de uno mismo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario