miércoles, 18 de mayo de 2016

Conciliación

Acostumbro escribir sobre otros temas en este Blog y aunque muy problablemente lo lean y les parezca político no lo es, al menos la reflexión es general y nada tiene que ver con política partidista, es una reflexión muy mía sobre una realidad que estoy viendo y viviendo en mi país llamado Venezuela.


En los últimos días he estado reflexionando sobre esta severa crisis estructural que atravesamos,  que más que una crisis ecónomica considero es una crisis ética y moral; y aclaro que no me remitiré a buscar culpables, en absoluto, justamente eso es lo que nos ha traído hasta este callejón sin salida, por el contrario pienso en que es tiempo de enfocarnos en encontrar soluciones, ya que mientras nos distraemos en confrontaciones, el tiempo nos sigue pasando e indefectiblemente nos seguimos sumergiendo en la crisis de la que queremos y no hemos podido salir.

Los venezolanos historicamente nos acostumbramos a ubicarnos en uno u otro polo, jocosamente hablando o somos caraquistas o somos magallaneros, somos de Izquierda o somos de  derecha,  somos Ateos o somos Religiosos; la polarización se ha arraigado tanto que incluso en nuestro país hoy nos catalogan como oficialistas u opositores, y tristemente a eso nos han minimizado, olvidándonos de que por encima de todo somos ciudadanos con derechos a simpatizar y a disentir (ambas inclusive) sin que esto nos convierta en enemigos y nos coloque de un lado o de otro, con tristeza he visto como entre hermanos, amigos de años, familiares y compañeros de trabajo se han generado distanciamientos por asuntos ideológicos, lo cual no concibo, es como si la política arropara todos los aspectos de nuestra vida.
Los anterior nos ha convertido en seres duros y criticones, muy alejados de la verdadera y sana crítica y autocrítica esa que construye y que tanta falta hace cuando lo que se quiere es mejorar como sociedad y como país; estos comportamientos negativos  nos han llevado a juzgar a nuestros compañeros o familiares solo  por disentir de lo que evidentemente se está haciendo mal; esto aplica para todos, llamense rojos o azules como ahora satiricamente nos dicen, en lo personal pienso que todos deberíamos objetivamente apoyar lo bueno y  oponernos a lo malo venga de donde venga, sin que ello implique ser etiquetados, yo por ejemplo me opongo a lo mal hecho, a la desidia, a la improvisación, al inmediatismo, a la falta de planificación, y, no concibo que unos por "criticar" lo que a todas luces está mal  sean tildados de traidores y otros solo por llevar la contraria o malentender el significado de lealtad estén a favor de situaciones inaceptables;  aquí no debe haber bandos, por encima de todo "TODOS" somos Venezolanos, y por eso debemos tener criterio, sensatez y sobretodo amor por nuestro país y por nuestros compatriotas, todos somos sujetos de Derecho, todos somos ciudadanos que merecemos un país mejor, es lamentable que  hoy en día vivimos imbuidos en la queja, en la crítica hacia el otro, no todo es malo, como tampoco no todo es bueno, existen los matices, las interpretaciones, pero la polarización y el fanatismo nos tiene en blanco o negro, en rojo o azul, hemos  pasado a formar parte del problema y  por eso no hallamos la solución, estamos tan distraídos que no nos damos cuenta que todos vivimos dentro del mismo país, que la crisis es de todos y que si no nos ponemos de acuerdo no lograremos salir de ella, aquí no hay dos Venezuelas, no tenemos la opción de dividir el país por la mitad, entonces es tiempo de entender que al final de las diatribas de sus dirigentes el objetivo de todos es el mismo, más allá del fanatismo enceguecedor que tanto daño nos ha hecho tenemos un solo país y juntos debemos sacarlo adelante, ya que los más afectados somos nosotros los ciudadanos indistintamente de la simpatía político partidista  que profesemos, y eso va más alla de todo lo que tristemente nos ocurre hoy. Es tiempo de mirar hacia adentro y reflexionar sobre lo que estamos haciendo con el país y con nosotros mismos,  sin ironías ni señalamientos, solo hay dos vías posibles, la de la confrontación y la de la conciliación, es elección de cada quien de que lado ubicarse, y lo razonable y deseable es que elijamos la segunda vía, de lo contrario estaríamos atentando contra nosotros mismos.

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