miércoles, 5 de julio de 2017

De la Incertidumbre a la Prospectiva

En la cotidianidad es fácil que nos sintamos inquietos por las cosas que nos pasan, sencillamente el no saber que puede suceder mañana nos genera incertidumbre, somos humanos y muy emocionales, por lo que  sentir miedo al futuro es completamente normal, más en estos días tan llenos de vaivenes y altibajos que mantienen al mundo nadando contracorriente y donde lo que estamos viviendo hoy puede cambiar en un segundo.

Sin embargo, no podemos ir a ciegas, esperando a ver que va a pasar, menos en un mundo tecnológico en el que cada día tenemos acceso a más información,  la internet y a la redes sociales nos permiten conocer todos los días sobre nuevas cosas, inclusive nos muestran como existen herramientas gerenciales que nos pueden servir para mejorar nuestra cotidianidad; de allí que en estos días he estado leyendo sobre LA PROSPECTIVA: considerada una ciencia “Que estudia el futuro para comprenderlo y poder influir en él.”  al menos así la define Gaston Berger pionero en el estudio de ésta disciplina, ahora bien, mi objetivo es explicarla de un modo más sencillo como la entiendo y la aplico tanto en mi trabajo como en mi vida diaria.

Lo interesante de la prospectiva es que es una práctica gerencial que puede ser aplicada en la vida cotidiana pudiendo resultar muy beneficiosa, obviamente  nada tiene que ver con adivinar el futuro, mucho menos con predicciones o profecías, simplemente es una herramienta que bien empleada puede servirnos para ejercer influencia sobre eventos que pueden suceder porqué es el resultante de tener visión estratégica al ejecutar las acciones, y ésto por supuesto desencadenará en eventos futuros que bien podrían favorecernos, es decir, el análisis prospectivo nos permite diseñar estrategias en función de nuestras circunstancias y necesidades actuales para transformarlas en escenarios positivos para nuestra vida en el futuro.

Resulta interesante aplicarla porque el mundo gira, hoy en día todo cambia con mucha rapidez, las tendencias, las moda, la información, los estilos de vida, en fin, las realidades  circunstanciales se transforman y nosotros con ellas, somos seres sujetos a un mundo en constante evolución, nuestra vida no para de moverse en distintos escenarios y direcciones, esto puede ser positivo o negativo, todo dependerá de nosotros, pues,  nadie está seguro en ninguna parte, es común escuchar que el futuro es incierto, sin embargo, somos nosotros los que actuamos y decidimos al final que hacer con nuestras vidas y nuestra manera de vivirla y eso incide en lo que nos tocará vivir en el corto, mediano y largo plazo.

Ante esto, queda claro que para alcanzar las metas  que nos proponemos en la vida no solo basta con soñar, también debemos planificar y proyectar, para ello es necesario analizar donde estamos, qué queremos, cómo lo queremos; en mi caso lo concibo como trazarme un mapa y partir de allí, ésto a mi me ha servido para saber donde estoy y a donde quiero llegar, y a su vez me ha permitido crear diferentes escenarios de lo que podría pasar si elijo uno u otro camino para alcanzar mis objetivos.

 Una vez que tenemos bien claro para donde vamos; debemos analizarnos introspectivamente y buscar que es lo que queremos alcanzar  y por qué, ya que no estamos en posición de tirar flechas e improvisar, cuando sabemos quienes somos y cual es nuestra misión en la vida, planificar nos resulta una tarea más sencilla. Cuando hemos avanzado en lo que queremos, debemos analizar cuales son nuestras limitaciones, muchas veces nos encontramos paralizados frente de decisiones y nos dejamos llevar por la emoción porque no estamos seguros de cuales son nuestras capacidades y las decisiones que tomamos terminan actuando en nuestra contra.

Algo tan sencillo como ahondar un poco más en los gustos de la pareja, saber los intereses de nuestros hijos y amistades, interesarnos un poco más en la vida de nuestros compañeros de trabajo, superiores o subalternos, analizar bien las acciones que queremos ejecutar, revisar pros y contra, analizar realmente si algo nos conviene, puede ser determinante para lograr el éxito en escenarios futuros, aquí la prospectiva es determinante para alcanzar el éxito;  soy de las que piensa que nuestro futuro no podemos echarlo a la suerte.
 

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Victor Hugo 

sábado, 24 de junio de 2017

5 Tips para usar Redes Sociales sin exponer nuestra privacidad

Soy usuaria activa de Redes Sociales *RRSS* desde hace aproximadamente diez años, mi cuenta tuiter por ejemplo la cree en el año 2009, también he usado facebook, este blog, y más recientemente sucumbí ante Instagram para compartir con familiares y amistades cercanas mis fotos, en lo personal me encanta, no puedo negar que la internet es una ventana al mundo, nos abre un universo de posibilidades para aprender nuevas cosas y conocer gente de cualquier país solo con un click, y nos brinda accesibilidad a la información en tiempo real, eso bien manejado es maravilloso.

En todo este tiempo en redes sociales, he aprendido que como en todos los aspectos de nuestra vida, al usarlas debemos cuidarnos de forma más cautelosa y consciente, ya que día tras día compartimos nuestras emociones y cotidianidad, esos son *datos* que sirven como pistas para los usuarios que tienen acceso a nuestros perfiles, cada vez es mayor el tiempo que interactuamos sin detenernos a pensar que no se puede confiar en todos de la misma manera, ya que de algún modo le damos acceso a nuestra vida privada.

Es natural que confiemos en las personas que sí conocemos personalmente, sin embargo, resulta contradictorio que si en nuestra vida real no forma parte de nuestra costumbre salir con desconocidos y mucho invitarlos  a nuestra casa, se han preguntado ¿Por Qué en redes sociales somos tan permisivos y poco selectivos? seguramente porque pensamos que frente al computador o dispositivo movil no corremos peligro y esto puede no ser tan cierto.

Por ejemplo, a mi me ha sucedido varias veces que doy seguimiento a un usuario en tuiter y luego resulta ser un acosador por mensajes directos, lo he resuelto bloqueándolo no una sino varias veces a la misma persona, ahora pienso que eso pude haberlo evitado si hubiese revisado su perfil con detenimiento antes de aceptarlo; también suele suceder que personas con alguna doble intención crean un perfil falso, inclusive existen las cuentas anónimas que usan la información para  exponer la privacidad de las personas en Internet.

En mi caso soy una mujer adulta, aclaro que no soy experta en manejo de redes sociales, y me preocupan muchísimo estas ventanas digitales en manos de jovenes y no tan jóvenes con mucha ingenuidad que podrían ser víctimas de llamados ataques por parte de gente inescrupulosa que usa las RRSS para delinquir a través de la manipulación de información personal.

 Me ocupo porque soy madre de dos niños pequeños, no es un secreto que hoy en día ellos ya tienen acceso a la tecnología a muy corta edad, cuando todavía no saben detectar los peligros, yo era de las que le decía a mi esposo que iba a evitar a toda costa que mi hijo usara  dispositivos electrónicos con internet antes de los diez años, y la verdad es que no pudimos aislarlo, teniendo nueve le compramos una tablet y un DS, fue así porque en medio de una sociedad tecnológica en nuestro entorno mi hijo era el "anormal", entonces entendimos que podía tener acceso al mundo digital siempre que fuera bajo supervisión y con horario controlado, y, hasta ahora no hemos tenido ningún inconveniente, sin embargo hay otros niños y jovenes que  usan RRSS y sus padres están muy confiados en otras ocupaciones y por eso no los alertan sobre los peligros que se esconden detrás de un perfil de facebook, tuiter, Instagram o cualquier otro.

En días recientes, he visto como en Venezuela se ha hecho uso de eso que llaman escrache  y esa información precisamente se obtuvo a través de estudios sociales y análisis realizados por personas que tuvieron acceso a la información personal de esos usuarios, a sus direcciones, y a sus fotografías y de allí a toda su intimidad, con el único objeto de someterlos al escarnio público usando como base sus perfiles en redes sociales, también me ha sorprendido muchísimo como esas personas compartieron tanta información en una red social sin pensar en los riesgos que corrían.

Como soy una persona activa en redes, he decidido compartir con ustedes algunos tips que he aprendido en lo personal para tener un manejo más eficiente y seguro de nuestros perfiles:

1. No Compartas tu Información Personal en el Perfil: Me refiero a Direcciones de domicilio, trabajo, nro. de teléfono, obviamente nos gusta compartir fotografías pero debemos ser cuidadosos con las que compartimos, debemos evitar postear fotografías de bienes materiales, fotos de lugares que sirvan como puntos de referencia de donde nos encontramos, fotos de nuestros niños con uniformes con insignias del colegio de nuestros hijos jamás deben publicarse. Por ejemplo hace unos años mi hermana en una oportunidad se dirigió a un político solicitando una ayuda y colocó su número telefónico en un tuit, a los pocos días empezó a recibir llamadas en nombre de una institución le pedían más información, ella me consultó porque eso le generó suspicacias, y al final logramos identificar que fue  vićtima de engaño, afortunadamente no pasó de allí, solo era alguien que deseaba divertirse a costa de la necesidad de alguien más.

2. Usa las redes para compartir opiniones, contenidos, imagenes, videos, todo en el marco del respeto; no uses tus cuentas para confrontar, amedrentar, para burlarte de los demás y menos para acosar a nadie, es un delito, debes saber que es muy delicado aseverar informaciones que no te constan, lo que digas podría ser utilizado en tu contra; por lo tanto te recomiendo no hacer acusaciones sin base en las que nombres a personas exponiendo sus datos, podrían ejercer acciones legales, y si no tienes como probar lo que expresas podrías estar en problemas judiciales. Asimismo evita aceptar cuentas anónimas, y antes de seguir cualquier cuenta revisa los perfiles, lee lo que escribe o observa lo que comparte eso puede darte un indicio del tipo de persona que te está solicitando.

3. Utiliza contraseñas seguras, no escojas tu nombre o de algún familiar, tampoco fechas fáciles de ubicar como la de tu cumpleaños o tu número de cédula, usa combinación de números, letras  y caracteres especiales, será más difícil decifrarlos, la idea es blindarse siendo impredecible.

4. No compartas tu ubicación, hoy en día los dispositivos tienen GPS, es mejor desactivar esta opción, y si deseas compartir la ubicación en una foto es mejor colocarla luego de que te hayas ido del lugar, también en lo personal recomiendo proteger la cuenta de Instagram, ya que cuando las cuentas son públicas las fotos salen en google, de vez en cuando escribe tu nombre en google te podrías sorprender que fácil de ubicar eres.

5. Verifica las opciones de Seguridad de tus cuentas y desactiva opciones como ubicarme por teléfono, por correo, cualquiera puede ver mi perfil, cualquiera puede enviarme un mensaje, permite que google pueda compartir su información, permite que tus contactos se agreguen automaticamente a tus RRSS, y todas esas opciones que en lugar de facilitarte la vida te quitan el control de tu privacidad.

En fin, debemos cuidarnos porque las RRSS nos abren literalmente la ventana al mundo pero también nos exponen a muchos peligros, y las podemos seguir usando mientras seamos conscientes de los riesgos que corremos.

 Me despido por ahora, esperando que estos pequeños tips producto de mi propia experiencia les sean de utilidad.

Johana.


miércoles, 21 de junio de 2017

La Inteligencia Emocional como Herramienta de Gestión


En situaciones conflictivas y momentos de crisis que se viven en el día a día laboral, pueden surgir diferencias entre los miembros del equipo que nos generan incomodidad, esto ocurre porque la mayoría de las veces utilizamos un tono inadecuado para discutir o defender una idea, debido a que nos cuesta escuchar al otro y mantener un dialogo respetuoso, por el contrario, en ocasiones intentamos imponer nuestros criterios, porque estamos seguros que la razón nos pertenece.



Asimismo, es común que no establezcamos límites, y esto nos conduzca a ligar situaciones afectivas y emocionales con el trabajo, lo cual es consecuencia de la subjetividad al momento de realizar valoraciones sobre las personas que nos rodean; ignorando que en el ámbito laboral tenemos funciones y por lo tanto debemos cumplir con nuestra responsabilidad sin permitir que los conflictos personales se interpongan.



Es allí donde quien ejerce un rol supervisorio debe poner en práctica todas sus habilidades para lograr que el ambiente de trabajo se desarrolle en un clima de paz, armonía y conciliación;, orientando al personal sobre las maneras más adecuadas para expresarse y escuchar con respeto, ya que la actitud del jefe se proyectará en su equipo de trabajo, dado que las competencias emocionales del supervisor serán determinantes en el éxito de la gestión en general.



Esto ocurre, porque un buen manejo de competencias emocionales por parte del supervisor permitirá que el personal también esté en capacidad de hacer frente a situaciones de diversas índoles, y que cuando surjan desavenencias, sus reacciones estén dentro del marco del la tolerancia. Lo anterior, generará un efecto de repetición positiva que mejorará sustancialmente el clima del centro de trabajo, esto resultará saludable ya que compartimos inclusive más tiempo con nuestros compañeros de trabajo que con nuestra familia, también nos ayudará a suavizar el entorno y a aceptar que cada individuo tiene un patrón de conducta diferente, basado en una forma de pensar fiel a sus propias vivencias y a su modo de concebir el mundo, entonces, es natural que de una divergencia de ideas surja un conflicto.



Allí lo verdaderamente valioso es como se aborda y se resuelve, en el entendido de que la inteligencia emocional no evita los problemas, tampoco los desvanece, simplemente, nos da las herramientas para no engancharnos en situaciones problemáticas con sentimientos negativos que en nada contribuyen con nuestro bienestar.



Es previsible que la mayoría de las situaciones complejas dentro de un área de trabajo se deban a una comunicación poco efectiva como consecuencia de interpretaciones equivocadas, confusiones, o estilos de lenguaje incompatibles, inclusive, la experiencia me ha enseñado que en muchas ocasiones la gente elige suponer en lugar de preguntar, y estas diferencias pueden terminar en líos innecesarios y enemistades que podrían haberse resuelto con una conversación a tiempo. Es justo allí, donde el rol del supervisor es vital, en virtud de que quien lo ejerce debe estar en capacidad de observar, ponderar e involucrarse en la solución sin parcializarse, pues, si se permite caer en chismes y comentarios, obviamente su visión será sesgada hacia una de las partes y esto generaría aún más confrontación y desánimo.



Finalmente, es valioso compartir que un manejo adecuado de nuestras emociones nos permitirá construir un clima laboral armónico y respetuoso, favorecerá la comunicación entre los miembros del equipo y evidentemente esto se proyectará en el ambiente y en la forma de hacer el trabajo, comprendiendo que en situaciones de crisis, es importante mantener el control, aprender a respirar y a pensar muy bien las cosas antes de expresarlas dejándonos llevar por las emociones, las crisis son caldo de cultivo para que la gente tenga los ánimos exacerbados, será la inteligencia emocional que logre desarrollar la que hará la diferencia.

martes, 20 de junio de 2017

Nivel de Competencias: Reto de Gerenciar en la Administración Pública


Cuando una persona es considerada para llevar las riendas de una Empresa Pública, e inclusive de un proceso o subproceso conexo a esta, debe tener claros algunos preceptos que lo llevarán al éxito o al fracaso de su gestión. El primer aspecto a considerar es la temporalidad de los cargos, los cuales por temas políticos son circunstanciales y van íntimamente ligados al nombramiento de una autoridad de mayor jerarquía dentro del ámbito de la función pública, ya que en el caso de la Empresa privada el proceso de selección y promoción a un cargo superior se constituye en un análisis riguroso del perfil del candidato, lo cual lamentablemente no sucede en la Administración pública, al menos no para los cargos de primera y segunda línea que no se rigen por Ley Orgánica del Estatuto de la Función Pública en el caso de Venezuela.

Entonces, al entender con claridad desde el principio que estos cargos de función pública son temporales y que algunos pueden llegar a ser muy breves, el nuevo servidor debe centrarse en llegar, conocer y orientar sus energías hacia RESOLVER; dado que es previsible que las instituciones públicas tengan situaciones complejas que solventar, las cuales sumadas al déficit presupuestario, a problemas de flujo de caja y a la ausencia de planes y proyectos coherentes, dificulta aún más la capacidad de gestión de este Gerente; sin embargo, ante este escenario se debe diseñar una estrategia que permita conocer con que personas y con que recursos cuenta, y con esta información estructurar un plan de acciones inmediatas; una vez realizado esto, es momento de ponerse a trabajar; teniendo claro que resulta contraproducente que inicie su gestión restando posibilidades de expansión de conocimientos y de éxito aislándose por falta de confianza en el equipo; por el contrario, actuar con responsabilidad, sabiduría y coherencia es vital, y la única manera de conocer el proceso sobre la marcha es trabajar con las herramientas que se tengan a la mano, sin excluir, inclusive sumando a aquellas personas en las que no confía porque no conoce.

Hasta aquí ya está claro que Gerenciar en una institución pública se traduce en una alta responsabilidad y un gran reto, no solo porque las situaciones por resolver complejas y estructurales, como consecuencia de que el Estado exige el máximo cumplimiento de las tareas sin ofrecer todas las garantías, sino también porque se requiere contar con habilidades especiales para lidiar con vicios enquistados históricamente como la falta de probidad, el desorden administrativo, la desidia, entre otros, por lo que, para salir airoso necesariamente debe contar con una fuerte estructura moral y con un nivel de competencias acorde a la responsabilidad asumida, entendiendo como competencias al grado de preparación académica que combinado con habilidades propias de la persona y la experiencia determinan la aptitud para asumir cargos de responsabilidad, siendo determinante la claridad mental para que las decisiones que tome le permitan hacer una gestión efectiva sin generar más caos del existente, teniendo presente que en medio del desorden el proceso sigue su curso, independientemente de que las cosas estén bien o mal hechas, el ciclo administrativo se cumple, aunque al final se deba volver a empezar porque no se hicieron los correctivos a tiempo.

Lo anterior, ocurre porque dentro de la administración Pública no se ha dado el salto cuántico del funcionario al servidor, no se ha logrado formar profesionales con alto nivel de preparación y conciencia, agentes de cambio capaces de transformar los procesos, la visión y la forma de hacer las cosas con eficiencia, eficacia, efectividad, gallardía y seguridad, trascendiendo así al funcionalismo del siglo XX.

 Para lograr esa anhelada transformación es necesario comprender que un servidor público que asume una responsabilidad gerencial no puede ni debe pretender paralizar los procesos para luego detenerse a pensar como hacer las cosas, lo primero que debe analizar es si tiene tiempo para eso, de lo contrario pasará a la historia como uno más de esa triste célebre lista de los que no pudieron “resolver nada o fueron arrastrados por la corriente”, de allí que lo más importante es hacerse consciente de las limitaciones reales, ya que de esos puntos críticos se desprenderán las oportunidades generadoras de cambio, por lo tanto, lo apremiante es enfocarse en los procesos que deben mejorar y no en desmantelar lo que funciona bien o de manera aceptable, comprendiendo que la visión de un Gerente necesariamente debe ser integral, por lo que lo deseable es que logre un balance armónico entre el carácter estratégico, operativo y táctico de su nueva responsabilidad.

Lo anterior, es fundamental tenerlo claro, ya que al jugar las piezas con un tiempo breve e impreciso no se puede dar el lujo de vivir en un continuo volver a empezar, desechando los escasos recursos que tiene a disposición; quien elige este camino definitivamente no está seguro de sus capacidades, ni de sus potencialidades; este tipo de actitud está ligada al ego, ya que es común pensar que darle continuidad a lo que el Gerente anterior hizo resta protagonismo, evidentemente, esto es un error, en virtud de que en una empresa del Estado lo realmente importante es pasearse por los procesos y centrarse en resolver lo que no funciona de manera eficiente, y en el caso de que nada funciona sería necesario profundizar en un proceso de reingeniería, pero en un cargo público esto podría ser una utopía; dado que el tiempo es corto y lo que se requiere ejecutar acciones inmediatas.

Lo recomendable es aplicar planes estratégicos que arrojen resultados en el corto y mediano plazo, revisar los procedimientos, el porcentaje de cumplimiento de las tareas, fijando los objetivos en función de la realidad circunstancial, con el único fin de “mejorar” y “poder hacer”, siendo consciente que desburocratizar un proceso no es sinónimo de anarquizarlo y/o desestructurarlo; esto a propósito de los que asumen responsabilidades restándole importancia al alto grado de compromiso, nivel de preparación académica y experiencia que debe tener para garantizarse el éxito, y se enfilan en aventuras que solo contribuyen con la desinstitucionalización de las instituciones producto de las prácticas improvisadas.

Finalmente es vital el respeto a la institucionalidad, a las normas, a los procedimientos, para poder ejecutar acciones eficientes y efectivas, pero por sobre todas las cosas es imprescindible, saber y aceptar cuando se está preparado para asumir un reto, y cuando debemos esperar para prepararnos mejor, en un proceso de gestión pública en el que se le da preeminencia a las simpatías, y estas privan sobre el nivel de competencias que todo buen gerente debe tener.


Naiby Johana
Junio 2017

lunes, 19 de junio de 2017

7 Tips para Gerenciar en tiempos de Crisis


 

Generalmente asociamos la palabra gerenciar con empresas, sin embargo, su significado trasciende lo corporativo, ya que cualquier persona que esté en capacidad de usar sus habilidades para alcanzar objetivos y obtener buenos resultados es un Gerente, obviamente, el objetivo de todo Gerente es hacer gestión, encauzar procesos y por supuesto evaluar y coordinar su funcionamiento dentro del rango de lo aceptable, aunque el fin sea la tan ansiada excelencia.

No obstante, quienes hacen vida en el mundo empresarial ya sea dentro del ámbito público o privado han podido experimentar como la crisis económica a nivel mundial, se ha ido localizando en nuestros países afectando la capacidad de gerenciar procesos independientemente del entorno en que se gesten, y si a esto se le suma la crisis ética y moral que tanto nos corroe, es previsible concluir que tener una gestión Gerencial exitosa en tiempos de crisis supone una verdadera hazaña.

Ahora bien, lo importante es hacernos conscientes que gerenciar en tiempos de Crisis sí es posible, siempre que nos enfoquemos en el objetivo que queremos lograr, para ello les ofrezco estos siete pasos, que no son una receta, y mucho menos asegura el éxito, pero que en lo personal a mi me han funcionado en el terreno de Gerenciar en tiempos crisis:

  1. Sé abierto a los cambios: Es necesario entender que la verdades absolutas no existen, que los procesos evolucionan, por ello debemos estar abiertos a los cambios no solo de situaciones sino de estructura, estos son traumáticos en algunos casos pero necesarios y refrescantes. 

  2. Sé Flexible pero con Autoridad: Un gerente del siglo XXI debe necesariamente ser flexible y esto se traduce en tener la capacidad para adaptarse, mitigar efectos negativos con una buena actitud y sobretodo aceptar que si es necesario puedes cambiar de opinión, reconducir un plan y/o aceptar sugerencias de otros sin que ello implique entregar autoridad.

  3. Planifica: En tiempos de crisis, la planificación es la mejor aliada, sólo con Formularte, Qué? Para Qué? Cómo? Cuando y Porqué deseas emprender algún proyecto habrás dado un gran paso, cuando la gente sabe para donde va y porqué escogió ese camino, podrá enfrentar los obstáculos con mayor sabiduría, pues posiblemente debas garantizar una gestión con recursos escasos, es aquí donde escribir te servirá de mucho, deberás realizar estructuras mentales y luego ser capaz de crearlas en papel o en tu dispositivo para luego darle forma y fondo.

  4. Analiza los escenarios: Hoy en día no podemos circunscribirnos a un solo escenario posible, eso sería improvisar y la improvisación es contraria a la planificación, por ello debes recrear cuales serían los efectos de las decisiones que planteas tomar y si estás en capacidad de lidiar o no con ellos, saber que podría ocurrir si emprendemos un plan determinado, nos permitirá tener mecanismos de defensa en caso de ser necesario. 

  5. Sé leal a tus principios: En lo personal soy de las que pienso que entre un amigo y un principio me quedo con un principio, los principio éticos y morales no son negociables, y por ello no debemos permitir engancharnos en dilemas éticos por cumplir o no con una instrucción o con un objetivo que nos hemos fijado como meta, si algo no es considerado por nosotros como honesto y moralmente aceptable, es mejor desecharlo y fijar límites.

  6. No te Desanimes: Cuando nos desenvolvemos en escenarios críticos es común dejarnos ganar por el desaliento, hacernos presos de las quejas y de la incertidumbre, por el contrario, es primordial mantener una actitud positiva, una energía de esperanza a pesar de las dificultades, está comprobado que las personas que con una buena actitud tienen mayor probabilidad de salir airosos de las batallas que emprendan.

  7. Evalúa los Resultados Continuamente: Sí ya lo hiciste eres un ganador, sin embargo, tan importante es lograrlo como revisar los resultados continuamente, en esta etapa el seguimiento será determinante, no podemos pensar que porque los procesos han sido encauzados se evaluarán solos, recuerda que en el recorrido algo puede suceder y debes estar atento para garantizar el éxito del proyecto.


    Siguiendo estos sencillos tips que pueden funcionar tanto para un plan empresarial como para un pequeño proyecto familiar podrás comprobar que gerenciar en tiempos de crisis no es tan complicado como pensabas, solo requiere dedicación, tiempo y esfuerzo, y el éxito dependerá de lo que tú estés dispuesto a invertir en tu proyecto.


Naiby Johana
Junio 2017

jueves, 1 de diciembre de 2016

Mariposas en el Estómago

Creo que los seres humanos a medida que vamos evolucionando cambiamos un poco la forma de ver y sentir la vida, de ver y sentir el amor, incluso de vivirlo aunque tengamos la misma pareja a lo largo del tiempo, no es algo relacionado al otro, es una emoción que evoluciona dentro de nosotros mismos, y es que podemos vivir el amor de distintas maneras con la misma persona o podemos conocer otra dimensión del amor cuando cambiamos de pareja, cada quien lo entenderá desde su experiencia personal.
 
Cuando ya somos un poco más maduros y llevamos años recorriendo el camino junto a alguien, con el tiempo llegamos a ser capaces de transformar esas emociones llenas de adrenalina en sentimientos más permanentes, más tranquilos, sedentarios, incluso más serenos que las mariposas en el estomago que sentiamos en la juventud cuando ese alguien que nos atraía se nos acercaba y es que la convivencia, los años, la rutina, el día a día, los gastos, los niños, la economía, la política... hay tantas cosas que nos arropan que incluso llegamos a pensar será que ya no siento lo mismo? se me fueron las mariposas? 

Si te haces esa pregunta ..... corre es momento de salir a buscarlas...

miércoles, 18 de mayo de 2016

Conciliación

Acostumbro escribir sobre otros temas en este Blog y aunque muy problablemente lo lean y les parezca político no lo es, al menos la reflexión es general y nada tiene que ver con política partidista, es una reflexión muy mía sobre una realidad que estoy viendo y viviendo en mi país llamado Venezuela.


En los últimos días he estado reflexionando sobre esta severa crisis estructural que atravesamos,  que más que una crisis ecónomica considero es una crisis ética y moral; y aclaro que no me remitiré a buscar culpables, en absoluto, justamente eso es lo que nos ha traído hasta este callejón sin salida, por el contrario pienso en que es tiempo de enfocarnos en encontrar soluciones, ya que mientras nos distraemos en confrontaciones, el tiempo nos sigue pasando e indefectiblemente nos seguimos sumergiendo en la crisis de la que queremos y no hemos podido salir.

Los venezolanos historicamente nos acostumbramos a ubicarnos en uno u otro polo, jocosamente hablando o somos caraquistas o somos magallaneros, somos de Izquierda o somos de  derecha,  somos Ateos o somos Religiosos; la polarización se ha arraigado tanto que incluso en nuestro país hoy nos catalogan como oficialistas u opositores, y tristemente a eso nos han minimizado, olvidándonos de que por encima de todo somos ciudadanos con derechos a simpatizar y a disentir (ambas inclusive) sin que esto nos convierta en enemigos y nos coloque de un lado o de otro, con tristeza he visto como entre hermanos, amigos de años, familiares y compañeros de trabajo se han generado distanciamientos por asuntos ideológicos, lo cual no concibo, es como si la política arropara todos los aspectos de nuestra vida.
Los anterior nos ha convertido en seres duros y criticones, muy alejados de la verdadera y sana crítica y autocrítica esa que construye y que tanta falta hace cuando lo que se quiere es mejorar como sociedad y como país; estos comportamientos negativos  nos han llevado a juzgar a nuestros compañeros o familiares solo  por disentir de lo que evidentemente se está haciendo mal; esto aplica para todos, llamense rojos o azules como ahora satiricamente nos dicen, en lo personal pienso que todos deberíamos objetivamente apoyar lo bueno y  oponernos a lo malo venga de donde venga, sin que ello implique ser etiquetados, yo por ejemplo me opongo a lo mal hecho, a la desidia, a la improvisación, al inmediatismo, a la falta de planificación, y, no concibo que unos por "criticar" lo que a todas luces está mal  sean tildados de traidores y otros solo por llevar la contraria o malentender el significado de lealtad estén a favor de situaciones inaceptables;  aquí no debe haber bandos, por encima de todo "TODOS" somos Venezolanos, y por eso debemos tener criterio, sensatez y sobretodo amor por nuestro país y por nuestros compatriotas, todos somos sujetos de Derecho, todos somos ciudadanos que merecemos un país mejor, es lamentable que  hoy en día vivimos imbuidos en la queja, en la crítica hacia el otro, no todo es malo, como tampoco no todo es bueno, existen los matices, las interpretaciones, pero la polarización y el fanatismo nos tiene en blanco o negro, en rojo o azul, hemos  pasado a formar parte del problema y  por eso no hallamos la solución, estamos tan distraídos que no nos damos cuenta que todos vivimos dentro del mismo país, que la crisis es de todos y que si no nos ponemos de acuerdo no lograremos salir de ella, aquí no hay dos Venezuelas, no tenemos la opción de dividir el país por la mitad, entonces es tiempo de entender que al final de las diatribas de sus dirigentes el objetivo de todos es el mismo, más allá del fanatismo enceguecedor que tanto daño nos ha hecho tenemos un solo país y juntos debemos sacarlo adelante, ya que los más afectados somos nosotros los ciudadanos indistintamente de la simpatía político partidista  que profesemos, y eso va más alla de todo lo que tristemente nos ocurre hoy. Es tiempo de mirar hacia adentro y reflexionar sobre lo que estamos haciendo con el país y con nosotros mismos,  sin ironías ni señalamientos, solo hay dos vías posibles, la de la confrontación y la de la conciliación, es elección de cada quien de que lado ubicarse, y lo razonable y deseable es que elijamos la segunda vía, de lo contrario estaríamos atentando contra nosotros mismos.