sábado, 6 de agosto de 2011

LA PRUDENCIA





Hablar o callar? Pensar, repensar y reflexionar antes de escribir, analizar la contundencia de una palabra, imaginar la reacción y/o emoción que nuestras actitudes generan en terceros, palabras más palabras menos,  hablemos de  Prudencia!!!

La Prudencia es un valor que debe ser intrínseco del ser humano, por el simple hecho de que tenemos la capacidad para discernir, así que, no hay excusas para no ser justos y cautos, sin embargo, no es así, tanto, que  a lo largo de la historia hicimos célebre el dicho policíaco "todo lo que diga podrá ser usado en su contra" en lugar de aplicar el romántico y filosófico " que tus palabras sean más hermosas que el silencio" en fin, muchos es lo que se ha escrito al respecto y hasta ahora algunos intentos han sido infructuosos, hasta podría decirse que en el siglo XXI la PRUDENCIA es  un valor en peligro de extinción, justamente esa es una de las razones por las que  escribir de prudencia constituye, más que un reto una gran responsabilidad para mi, dado que todos los seres humanos en algún momento hacemos o decimos lo que no fue nuestra intención decir o hacer, y eso es porque a algunos en ocasiones nos domina la pasión y no la razón y eso termina convirtiéndonos en imprudentes a la vista de los demás.

De lo anterior, se desprende una lamentable cadena de actitudes enemigas de la PRUDENCIA, ya que insultar, vejar, ofender, menospreciar,humillar, a algunos se les da de forma natural, lo cual resulta hasta razonable, pues es la única manera que encuentran para expresar sus introyectos, de allí es común leer gente que hasta por las redes sociales destila dosis altísimas de veneno en 140 caracteres, y todo por defender una idea (eso dicen ellos), pero en la realidad de sus mentes, lo que hay es un vacío tan pero tan grande que solo consiguen llenarlo con insultos y malos sentimientos, lo que ellos no saben o no le dan la importancia debida, es que esas actitudes producen reacciones bioquímicas en sus cuerpos, por ejemplo, la ira sube los niveles de cortisol, y este no solo les enferma la mente y el alma sino también el cuerpo, y, es aquí donde reflexiono que hasta con nosotros mismos debemos ser  prudentes.


Contrario a lo mencionado, que agradable es cuando nos topamos con personas que siempre actúan de forma comedida, que usan frases bien pensadas que no es lo mismo que rebuscadas, personas que meditan antes de dirigirse a otras, aquellas que actúan en congruencia, con coherencia, las que no se extralimitan  ni en actos ni en palabras... una persona prudente es quien "procura" hacer lo que debe hacer y en el momento que debe ser, ese es el estado ideal, pero en un mundo turbulento como el nuestro, suelen ser la excepción y no la regla; eso también forma parte de  aprender a educar las emociones, sí, es que todo lo analizo como un conjunto, pues, para ser prudentes, debemos ser asertivos, tener un nivel adecuado de autoestima y ser emocionalmente inteligentes, vaya, vaya, parece complejo, pero no lo es, el secreto está en buscar el balance y ponerle voluntad.

Es vital saber que la prudencia no se adquiere con estudios, es decir, no es análoga a un diploma, mucho menos se compra en la farmacia, es una virtud que debemos ir cultivándola día tras día en cada espacio de nuestra vida e interacción con el mundo exterior, esto se  debe a que la prudencia es una virtud práctica  y hermana de la rectitud; es ella quien nos ayuda a reflexionar y a pensar en los efectos de nuestras acciones, toda vez que, el fin último de cualquier acto debería ser, actuar con justicia y equidad sea cual sea la circunstancia.

Una persona prudente, es aquella que teje su historia con conciencia, aquella que vive y deja vivir, es la que logra ser asertiva en la cotidianidad y alcanza la capacidad para hacer frente a la adversidad sin dañar a los demás. Cuando somos prudentes nuestro crecimiento interior da un paso al frente y estamos más cerca de lograr los objetivos que nos planteamos cuando decidimos ser mejores seres humanos.

Obviamente, como seres humanos somos un compendio de células, por tanto un sistema complejo, quizás a lo largo de nuestro recorrido de vida, habrá situaciones en las que no podamos controlarnos, momentos que nos nublen la mirada y nos lleven a actuar movidos por la emoción, momentos en los cuales  la prudencia nos deje y se vaya de vacaciones, es justo allí donde nuestros pensamientos se harán vulnerables y se dispersarán, hasta podríamos   carecer temporalmente de voluntad, llegando a ser victimas de las pasiones, pero somos humanos, y de vez en cuando podemos vivir esas situaciones, no obstante, debemos estar más atentos para no dejarnos caer, y en el caso de no poder evitarlo levantarnos tan rápido que casi ni se note.

Generalmente, algunos se maravillan ante personas que consideran de éxito porque aparentemente siempre hacen lo correcto, cierran los ciclos, alcanzan sus metas, se expresan con elocuencia, de todo sacan experiencias positivas, mantienen la calma en las situaciones adversas, no ofenden ni reaccionan ante la ofensa......entre otras actitudes plausibles...... la verdad es que esas personas no tienen nada en extraordinario, todos los seres humanos tenemos las mismas potencialidades, solo que algunos las desarrollan más, la diferencia, es que ellos practican la prudencia y la combinan con otros valores y eso los hace exitosos....en estos caso la prudencia actúa como un valor inalienable que se construye  con hechos...... pues fingir ser prudente es una tarea de corta duración, aquí seré extremista..........la imprudencia es como la tos............no puede ocultarse por mucho tiempo.

La interrogante es ¿que nos lleva a ser imprudentes? considero que nuestra debilidad radica en que muchas veces decidimos sin analizar, nos precipitamos, nos dejamos llevar por la emocionalidad del momento, por una interpretación de algo o alguien que a la larga puede no ser como lo imaginamos, es que nosotros le damos color a la vida y a las situaciones, todo dependerá de la actitud que asumamos en un momento determinado.



Para Concluir,quiero expresarle mi agradecimiento por leerme, y aprovecho el momento para comentarles en estas últimas líneas que la prudencia no es a mi juicio sinónimo de erudición, ni mucho menos el talismán para no cometer errores, en contraposición, ser prudente es reconocer las equivocaciones, retomar el camino, pedir disculpas, aprender de las malas experiencias y sacar provecho de ellas.

Por lo anterior, bien vale la pena forjarnos en nuestra vida una senda donde transiten la voluntad, el compromiso, la perseverancia, el amor, el respeto, la generosidad, la confianza, la solidaridad, el bien común.....solo así podremos estar seguros que hemos tomado el camino correcto  donde reina la PRUDENCIA como MADRE de todas las virtudes.


Johana


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