jueves, 17 de mayo de 2012

Ego y la mente Reactiva





por el Prof. Jorge Olguín.



(...) el ego  es el fruto  de  la  mente reactiva,  pero este  queda agazapado  como un enemigo oculto,  aún cuando la persona sea analítica.  


No voy a hablar  en esta nota  sobre  los efectos  de la  mente reactiva,   puesto  que  quiero   analizar  al  ego   en  toda  su magnitud,   incluso   cuando   la  mente   se  halla   totalmente analítica.


El  rol  de  los  engramas   es  hacer   de  la  persona   un  ser totalmente autómata,  incapaz de analizar algo. Es el impulso instintivo el que  lleva el timón. Pero cuando los engramas son clarificados  y la persona está  limpia  de  ellos,  acecha  otro  enemigo  que  no  permite  al espíritu elevarse: el protagonismo.

Aun  no teniendo engramas,  la  persona  tiene  complejos de culpa,   es   susceptible,   posee   baja   autoestima,   se  cree superior,  cuestiona  todo,  se  ofende,  trata  de imponer  sus ideas,  no permite una opinión  distinta de la suya,  se vuelve hipócrita,   llega  a  ser  depresiva,  puede  estar  eufórica,  o introvertida.  Y hay muchos  más estados  de protagonismo o roles  que  puede desempeñar  una  misma  persona,  incluso
estando analítica, sin engramas. Esos roles de protagonismo están dados por el ego, la fuente de todo lastre espiritual.  El ego  también genera  dramas  de control, buscando  (para dominar)  crear complejos de culpa  en los demás  mediante  roles de víctima.

Por  otro  lado,   es  obvio  que  cualquier  persona  libre  de engramas  y  con un ego ingobernable,  es fácil  que vuelva a estar  reactiva.   Y  así   el  campo  está  fértil   para  que  se implanten nuevos engramas.

Los efectos nocivos del ego  pueden ser erradicados  con la técnica de Psicointegración. (1) Reitero que no voy a hablar  de los efectos posteriores de la mente reactiva.  Sí  voy  a decir  que  donde  el ego  se halla integrado  no tienen cabida los engramas. Sé  que  es muy difícil  integrar  el ego  pero,  por lo menos, hay  que   tratar  de  lograr   que   el  porcentaje  que  queda buscando  roles  o  generando  dramas  de  control,   sea  el menor posible.





 cuando los engramas son clarificados  y la persona está limpia  de ellos,  acecha  otro  enemigo  que  no permite  al espíritu  elevarse: el protagonismo.




El  profesor  Carlos  Azagra  define  al Ego  de  esta manera: 


"El  Ego  es  un  elemento  hábil, sagaz,  rebuscado, muy 

inteligente,  experto en  el  arte  de  las  representaciones, 
en el teatro  de la  convivencia humana.

Es el mejor "actor" creado  por la evolución.  
Posee una  imaginación  frondosa  y  puede  interpretar 

el  rol  del  ser   más  desdichado  de  la  Tierra  con  la 
misma firmeza y convicción con que minutos más tarde 
representará  al más feliz" 


El  protagonismo  es  la  cara  externa  del  ego,   que  busca subsistir a toda costa,  creando mecanismos de defensa: 

 1) Se apega a los roles, pero no a las ideas. De esa manera, no  se aferra  a  los afectos.   Pero,  por otro lado,  hace  que la persona  sufra de trastornos obsesivos. 

 2) Los  conflictos  producidos  por  los  engramas,  como la ansiedad,    los  condicionamientos,   la  baja  estima   y  los impulsos  que  son  reprimidos,   el  ego  los  transforma  en síntomas somáticos que afectan el sistema nervioso. Esta es otra de las facetas del rol de víctima.

 3) Desplaza las emociones originales para no debilitarse y las transfiere  de la persona  original  a  otro  sustituto  más aceptable.     Este comportamiento,  la  psicología  freudiana  lo  toma  como  fobia.

 4) A veces,  la mente reactiva, obliga  al sujeto  a  adoptar actitudes concretas, ideas y afectos opuestos a los que tiene.

 5) El ego  logra  que la persona  se identifique  con sujetos como si fueran un espejo,  adoptando patrones individuales que imitan a los de otro individuo admirado.

 6) Lo  que  la  persona  rechaza  en  uno mismo,  lo que no termina  de  aceptar  en  su  propio ser,  lo rechaza incons- cientemente y lo atribuye a otros seres de su entorno.  La psicología freudiana lo denomina Proyección y explica así   que   los  propios  anhelos,   deseos   o  temores,  son desplazados  hacia  otras  personas.

 7) Otro  de  los  mecanismos  de  defensa  hace  que  las personas  a  las  que  el  sujeto  ama,  odia  o  teme, sean incorporadas  simbólicamente  dentro del ego  y así  éste asume el rol de  esas  personas. Es lo opuesto de la Proyección.

 8) La persona  se niega a reconocer factores que pueden llegar a perturbarla.

 9) La persona justifica conductas que censuraría en otros.

10) A veces  el sujeto  retorna  a  patrones  más infantiles de  pensamiento  para evadir  simbólicamente  un entorno hostil.

11) Toda crítica la puede tomar como agresión y modifica su conducta  de modo que  hasta puede alterarse  de forma considerable.



(1) Psicointegración: Técnica creada por el  Prof. Jorge Olguín a partir de psicología        transpersonal.

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