Hoy, Día Mundial de la Lógica, me descubro pensando en cómo usamos nuestra mente en tiempos de hiperconexión.
La lógica, que nació hace siglos en Grecia, India y China como un arte para ordenar ideas y distinguir lo verdadero de lo falso, hoy parece estar en riesgo frente al ruido digital.
Lo confieso: yo también caigo en el scrolling infinito.
Ese gesto automático de deslizar la pantalla me roba minutos, a veces horas, y lo más preocupante es que también erosiona mi capacidad de concentración.
La lógica exige pausa, foco y claridad; las redes, en cambio, entrenan a nuestro cerebro para saltar de estímulo en estímulo sin procesar en profundidad.
No se trata de demonizar la tecnología, sino de reconocer que cada clic tiene un costo cognitivo.
La atención sostenida se debilita, la memoria se fragmenta y el pensamiento crítico se diluye. Y si la lógica es la herramienta que nos permite tomar decisiones conscientes, ¿qué pasa cuando la dejamos de ejercitar?
Hoy quiero invitarte a algo simple: detener el dedo antes de deslizar. Preguntarte si lo que consumes te acerca a la claridad o al ruido. Porque la lógica no es un concepto abstracto: es un músculo, y necesita entrenamiento diario.
Cognición
TransformaciónDigital
DíamundialdeLaLógica
PensamientoCrítico
efemérides
mindset
LiderazgoTransformador
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Hola gracias por participar y dejar tu opinión, lo valoro mucho, este blog se alimenta de vivencias, por lo que me interesa saber lo que piensas sobre mis reflexiones. gracias