Debo empezar diciendo que todas las veces que nos ocurra será nuestra entera responsabilidad.
Tanto si nos montamos en un avión sin paracaídas como si nos metemos en vínculos, sociedades o relaciones laborales, amistosas, comerciales, sentimentales o del tipo que sean, sin reglas, condiciones o al menos acuerdos mínimos de convivencia, aceptación y responsabilidad.
Lo que sea que pase nos lo habremos buscado nosotros mismos.
Un aterrizaje sin paracaídas, un descenso en caída libre ocurre cuando nuestras expectativas nos llevan a creer o crear situaciones ficticias que al final terminan siendo diferentes a lo que nos imaginamos.
Recrea en tu mente por un momento, invitar a tu casa a una persona a quedarse por unos días sin explicarle tus códigos, tus no negociables, tus condiciones para mantener la armonía, y entonces someterte u obligarte a soportar conductas inapropiadas solo porque no fuiste claro desde el principio.
Sería un error ¿cierto?
También podría suceder algo similar si invitas a una ceremonia religiosa a una persona que tiene otra religión o que no tiene ninguna; más dramático invitar a un vegetariano a una parrilla, salir a comer con un amigo sin preguntar si el pago será por cuenta del que invita o 50 y 50, y encontrarte en una mesa sin dinero como responder solo porque no hubo claridad sobre las condiciones de la salida.
Mucho peor meterte en una relación con una persona que no quiere compromisos o que los ve de un modo distinto, casarte queriendo tener hijos con alguién que no quiere tenerlos, son tantos y tantos ejemplos que vienen a mi mente que podría seguir, porque somos expertos en evadir las conversaciones incómodas y preferimos hilar en nubes de algodón y decepcionarnos cuando nos precipitamos de vuelta a la realidad.
Lo mismo ocurre cuando por alguna circunstancia empiezas algo sin tener claro que es, que quieres o que va a salir de ahí, que puedes esperar y que no. Tu puedes imaginarte algo y la otra persona lo ve y lo vive de un modo diferente, tu puedes querer comprometerte y la otra persona no, tu puedes creer que tienes algo y la otra persona no.
Desde el principio exige claridad, es un principio no negociable en los vínculos entre personas emocionalmente maduras, no hipoteques tu estabilidad emocional por invertir dinero, sentimientos y tiempo en un terreno infértil.
Ahí entramos en los vínculos confusos que creamos con los casialgo, amigos con derecho, Crush, por tu salud mental no te saltes la conversación que te de claridad desde el inicio, y en el mejor de los casos no los aceptes o permanezcas en ellos, si eso no es lo que quieres.
¿De quién es la responsabilidad si no pides claridad? tuya, mía y de quien acepte meterse en un vínculo confuso.
¿Han conocido a alguien que acepte una propuesta laboral sin preguntar cuánto será su salario? o ¿Cuántas horas debe trabajar? es poco probable, entonces, ¿Por qué insistimos en aceptar vínculos confusos en los que vamos a ciegas?
Esas son preguntas que yo misma me hago, porque a mi misma me ha pasado, uno cae de golpe y se ve en un lugar en el que nos metimos solitos y sin haber pensado que eso podía pasar, si lo que íbamos a vivir nos iba a gustar, si estábamos dispuestos a tolerar comportamientos, reacciones, todo por no hablar con claridad.
Así vemos a tanta gente o inclusive nosotros mismos sufriendo de ansiedad y viviendo en lugares, con personas, circunstancias que nos afectan, recibiendo algo que no queremos o no recibiendo nada cuando esperábamos algo, en fin, inconformes porque eso que estamos viviendo no fue lo que nos imaginabámos.
Pero ¿nos tomamos el tiempo de preguntar antes? seguro la respuesta es No.
Las conversaciones incómodas es mejor tenerlas antes de empezar LO QUE SEA, te aseguro eso te evitará tener muchas decepciones, te ahorrarás ansiedad y sobretodo evitarás caminar sobre terrenos movedizos.
Procura siempre, mantener el cable a tierra, los pies en la realidad para que no idealices y no construyas con base en TUS ilusiones, es la única forma de no conectar con vínculos confusos que nos generen sin sabores, cuando nosotros mismos decidimos probar sin condiciones.
Las cosas son a la par, deben ser recíprocas, y eso debes ponerlo sobre la mesa desde el principio, no te permitas vivir situaciones sin reglas, establece tus principios, no debes sentirte en desventaja solo por no haber aclarado los puntos desde el primer momento.
Nosotros mismos somos quienes enseñamos a otros lo que estamos dispuestos a tolerar y recibir.
Ten siempre tu paracaídas preparado para saltar sin necesidad de lastimarte, ese paracaídas se construye con una comunicación eficaz, fluida y llena de honestidad..
Si tienes dudas pregunta, saber a dónde vas no es un lujo es una necesidad.
La vida es una sola, y debemos vivirla con plenitud y no conformándonos con lo mínimo que otro nos quiera dar.